Hoy, día 22 de mayo, ha fallecido nuestro compañero José Manuel Rivas Rico. Capilla ardiente: Tanatorio Puente Nora - Lugones, Sala n.º 3
Nacido en Jerez en 1946, Rivas Rico se tituló como arquitecto en las Escuelas de Madrid y Sevilla. Además de su formación en Arquitectura, estudió pintura en su ciudad natal, llegando a destacar como excelente dibujante, retratista y caricaturista.
Entre sus obras más destacadas en Oviedo se encuentran el Edificio de Oficinas Tudela-Veguín, en la calle Argüelles, 25 (1980); la Fuente de La Gabiñona, en la Plaza de América (1992); la restauración de La Foncalada (1995); la adaptación del antiguo Casino de Trubia como centro social La Riera (1996); la restauración de la capilla de San Emeterio, en Santo Medero (1998); el centro ecuestre El Asturcón (1999); y la ampliación del Teatro Campoamor (2006).
Se ha muerto Pepe Rivas y se nos ha ido el “Aire de Roma Andaluza” con el que contagiaba a todos sus amigos.
Decir que era Arquitecto es cierto, pero profundamente insuficiente. Pepe era también pintor, poeta, lector incansable, conversador brillante y, sobre todo, un hombre bueno.
Con Pepe, cualquier conversación terminaba siendo un viaje inesperado. Podía hablar de arquitectura, de pintura, de ciudades, de música, de libros, de política o cómo preparar una berza jerezana, indispensables las tagarninas, con la misma pasión serena de quien no necesita imponerse para dejar huella. Escucharlo era aprender. Compartir mesa con Pepe era salir siempre con un poco más de conocimiento.
Tenía además algo difícil de encontrar: generosidad intelectual. Le gustaba compartir ideas, discutir sin agresividad, disentir con elegancia. Nunca utilizó la cultura como una forma de distancia, sino como un puente hacia los demás.
Pepe además de construir edificios, construía conversaciones, vínculos y memoria. Su verdadera obra no está solo en los edificios sino en todas las personas que lo hemos conocido.
Hoy sentimos su ausencia, pero también el privilegio de haber coincidido en la vida con alguien así.
Jesús Álvarez Arango