El día 10 de septiembre falleció en Parres, a los 77 años de edad, nuestro compañero Alfonso Toribio Gutiérrez. La Capilla ardiente estará abierta el jueves, día 11, desde las 16:00 hasta las 21:00, y el viernes, día 12, desde las 11:00. Sala n.º 6 del Tanatorio Los Arenales (Oviedo). El viernes a las seis de la tarde, sus cenizas serán recibidas en la capilla del tanatorio, donde se oficiará la celebración de la palabra.
Alfonso Toribio Gutiérrez nació en Panes, Peñamellera Baja, el 7 de agosto de 1948.
Titulado por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid en 1976.
Vocal de la Junta de Gobierno del COAA en cuatro mandatos.
Decano del COAA y consejero de cultura del CSCAE entre 2010 y 2016.
Cofundador de «Tribuna Ciudadana» en 1980, y presidente de esta asociación cultural desde 1999.
Director General de Ordenación del Territorio y Urbanismo del Principado de Asturias en 2019.
Entre sus obras más destacadas figuran las siguientes:
Alfonso Toribio ha impartido numerosas conferencias y publicado diversos artículos sobre arquitectura, ordenación del territorio y urbanismo en distintos medios.
Nos conocimos en la ETSAM, en los últimos cursos de la carrera. Esos años compartimos muchas tardes de estudio, muchos exámenes y prácticas, largas conversaciones sobre lo divino y lo humano, asambleas estudiantiles, infinidad de libros, exposiciones, conciertos y películas, carreras nocturnas por el Retiro (cuando en España la gente aún se reía de los que hacíamos deporte en los parques) y alguna que otra carrera perseguidos por los grises, lo cual también tenía su gracia.
Dejamos de vernos al acabar los estudios, porque él volvió enseguida a Asturias y yo me quedé por Madrid y por otros sitios. Y cuando retomé su amistad al regresar a Oviedo en los 90, Alfonso tuvo la generosidad de ofrecerme el tipo de colaboración profesional que yo quisiese. Y desde entonces colaboramos mucho.
Alfonso tenía una gran facilidad para concebir formas arquitectónicas, una inteligencia y una agilidad mental más que notables, una enorme inquietud intelectual y una cultura muy amplia. Si en Asturias hubiese habido una escuela de arquitectura, creo que Alfonso habría sido un excelente profesor de Proyectos, de Estética y Composición y, sobre todo, de Historia de la Arquitectura, que en mi opinión fue su gran pasión.
No recuerdo haber conocida a mucha gente tan alegre, tan optimista, con tan poca maldad y con tanta simpatía personal.
Descansa en paz, querido amigo.
Miguel Casariego, decano del COAA